Vegetando. 2014

La naturaleza siempre avanza aunque utiliza, como defensa ante el ataque humano, la estrategia de quedarse profundamente dormida. Habitualmente el ser humano invade la naturaleza creando “su propio territorio”, pero cuando por alguna circunstancia este espacio ocupado se abandona, la naturaleza recuerda cual había sido su lugar y, de una forma silenciosa y pacífica, despierta y vuelve a crecer con fuerza tratando de ocultar aquello que había sido construido para dejarla desnuda.

He seguido durante años como la vegetación avanzaba sobre las paredes abandonadas de “Villa Teresa”, (la Casa Quemada de Villar, Asturias) y como éstas, sumisas, claudicaban ante su crecimiento. En este proyecto he querido profundizar sobre el poder sereno de la naturaleza, su capacidad de avance y su transformación. Cuando decidí realizar esta obra permanecí un tiempo vegetando en este lugar, fui una inquilina en plácida soledad e íntimamente unida a la naturaleza. Éste es mi pequeño homenaje a su paciente labor de reconquista.