Lavatorio (con esponja), 1999. Lavatorio (sin esponja), 2016.

En 1999, tuve la suerte de disfrutar de una beca de doctorado en Grecia, país que cambió elrumbo de mi vida. Durante la realización de mi proyecto performático “LAVATORIO CON ESPONJA” recorrí numerosas islas griegas en ferris, transportando en un bolsa de plástico negra muy grande un vestido hecho de esponjas naturales que envolvía todo mi cuerpo y que una vez en las diferentes localizaciones de las islas, siempre playas solitarias que miraban al mar, servía para cubrirme y enfrentar mi mundo interior con el mundo exterior. “Entonces escribí: “LAVATORIO” se basa en la necesidad de hacer recorridos, de estudiar los recorridos privados tanto física como mentalmente y analizarlos desde fuera; desde la distancia, haciendo pues una comparación entre la visión interior y la visión exterior “. LAVATORIO CON ESPONJA no consiste en lavarse en el agua (el hecho de introducirse en ella), si no en la dificultad de su recorrido hasta llegar, hasta divisar el camino. Una instalación compuesta por cinco cajas de luz formaron “LAVATORIO CON ESPONJA”, obra seleccionada en “Circuitos 1999”. La primera imagen era de pie; la última terminaba tumbada y entregada justo antes de llegar al mar. Ahora, estas cajas se encuentran durmiendo en mi estudio junto con numerosas fotografías y textos – registro de esta performance que duró tres meses y que tuvo como despedida la promesa de que después de arrojar mi vestido al mar en una playa solitaria de Lesbos, empezaría una nueva vida; como así fue.”

 

Lavatorio (sin esponja), 2016.

Hoy han pasado 17 años de esto y, desde hace ya varios, se me revuelve el estómago cada vez que oigo nombrar Lesbos. El recuerdo de mi viaje sin tiempo ha dejado de tener sentido. Al silencio de mis recorridos, le persiguen la desolación, el drama, la muerte, el abandono, y el asco. Mi bolsa negra ahora transporta muertos en el mar y mi vestido envuelve vidas destruidas. Las aguas Griegas, que me sirvieron para reflexionar y cambiar mi vida desde una perspectiva casi poética, hoy cambian obligatoriamente la vida de muchas personas sin tener derecho ni a la poesía. Saco las cajas de luz de sus envoltorios y las coloco en el suelo amontonadas, ya no pueden estar colgadas ni ordenadas porque nada tiene sentido, las sincronizo para que se vayan encendiendo alternativamente. Reviso los negativos, los contactos y las fotografías, decido revelarlo todo y colocarlo en la pared, incluyo el texto “de los inventos” escrito en 1999 antes de irme a Grecia. Compro una bolsa negra, muy grande y la lleno de frases sin poesía.